¿Por qué El Colodrillo?

Hemos escogido el nombre de El Colodrillo porque, sin renunciar a las conceptualizaciones tradicionales del subconsciente y del inconsciente, se permite bailar con ellas al son de otras melodías.


Johannes Gumpp, Autorretrato ante el espejo, 1646. Dominio público.

El colodrillo es una resonancia; tiene, más bien, un carácter auditivo. Es como una especie de grabadora que mantiene un registro de incidencias, circunstancias y punzadas que, si ciertamente no están en el alma, tampoco permanecen en el recuerdo vivo, como cuando decimos: «Ayer desayunamos huevos fritos con pan».

La idea de El Colodrillo para este blog es ir sacando, desgajando y deshilando esos hilos que permanecen en una memoria, unas veces reciente y otras distante, y traerlos a la luz; explicarlos o explicárnoslos a nosotros mismos.

Es, ciertamente, un acto autorreferencial al principio. Sin embargo, teniendo bien clara la consigna que ya apuntó el poeta: «Como no somos únicos, ¡cómo nos engañamos!», cada entrada pretende compartir algunas hebras de esa trenza, de esa cabellera de nuestro colodrillo, con la esperanza de que también tú encuentres entre ellas alguna que te pertenezca, algún recuerdo que despierte el tuyo, alguna idea que provoque otra.

Y así, poco a poco, te unas a nosotros en esta aventura de ir deshilando el colodrillo y descubriendo juntos todo lo que todavía guarda.

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